Este año que recién ha terminado lo pasé radicado en Bogotá. En este post rescato algunos de los momentos clave de un 2025 que me llevó por trabajo o por placer a conocer México, Perú, Cuba y varias zonas de Colombia, a volver a visitar Mozambique y Kenia, y a acabar retornando a vivir a Barcelona.

Enero: Instalado en la capital colombiana desde septiembre de 2024, comencé el año visitando la icónica localidad de Villa de Leyva, en cuya enorme plaza central uno se siente como un un pueblo manchego dada su arquitectura colonial. A mitad de mes viajé con Médicos Sin Fronteras a México. Su capital, Ciudad de México, me fascinó: el metro, los parques, la arquitectura, la comida… Acompañado por la colega de comunicación venezolana Yotibel Moreno, estuve también en los estados de Chiapas y Veracruz cubriendo la situación de las personas migrantes de la región y medio mundo que anhelaban llegar a los Estados Unidos tras cruzar Centroamérica. En el sur mexicano todavía se formaban caravanas de personas que caminaban juntas para visibilizar su falta de atención y protegerse de la violencia, como las que aparecen en la foto descansando tras una etapa. El 20 de enero Trump regresó al poder en Washington y desde el primer momento implementó una política migratoria muy restrictiva, redoblando la vigilancia en la frontera y suspendiendo los principales programas de asilo y refugio. Desde MSF denunciamos esta situación en varios momentos. En Revista 5W escribí un reportaje en profundidad recogiendo muchos testimonios de personas afectadas.

Febrero: En la segunda mitad de enero se produjeron graves enfrentamientos armados entre las guerrillas del ELN y de las disidencias de las FARC en la región del Catatumbo, noreste de Colombia. Decenas de miles de personas se vieron forzadas a abandonar sus hogares en cuestión de pocos días rumbo a los principales núcleos urbanos más cercanos, donde se desplegaron muchas organizaciones humanitarias. Tras hacer una evaluación de la situación, MSF lanzó en febrero una respuesta de emergencia para hacer clínicas móviles en zonas rurales del Catatumbo donde la población que permanecía tenía restricción de movimientos por parte de los grupos armados. Un mes después empezamos un proyecto en otra zona septentrional también fronteriza con Venezuela y afectada por el conflicto. A pesar de la falta de acceso directo, desde el equipo de comunicación intentamos visibilizar en las siguientes semanas el impacto de la violencia y el trabajo que hacían los equipos en zonas muy volátiles. En febrero también me tocó dar apoyo temporalmente a nuestro equipo en la República Democrática del Congo en un momento muy delicado: cuando el grupo armado M23 avanzó rápidamente hasta tomar Bukavu, capital de Kivu Sur y una de las principales ciudades del este del país.

Marzo: Visité con mi pareja, Luisa, uno de los lugares más emblemáticos de Colombia, el eje cafetero, surcado por cientos de plantaciones de café y una vegetación exuberante. Me fascinó el valle de Cocora, con sus alargadas palmas de cera, que pueden medir entre 30 y 70 metros de altura y son únicas en el mundo. También disfruté muchísimo en el mercado de Paloquemao de Bogotá descubriendo las infinitas variedades de frutas autóctonas: mangostinos, papayuelas, uchuvas, granadillas… En este post hice una pequeña compilación.

Abril: El mes de mi cumpleaños nos regalamos la experiencia de visitar un país mágico. Epicentro del Imperio Inca, Perú es un país inmenso enmarcado entre el Pacífico, el Amazonas, los Andes y el místico lago Titicaca, y el escaparate de una de las gastronomías más suculentas de América Latina. En el blog escribí estos cuadernos del Perú sobre el viaje, que nos llevó a Lima, Puno y la región del Cusco. Visitamos la capital peruana al poco de la muerte de Vargas Llosa y en la ciudad se sentía un ambiente especial, de culto extremo hacia esta gran figura literaria.

Foto: Centro de Atención Integral de MSF en Ciudad de México / Bernat Parera
Mayo: Como consecuencia en parte de la restrictiva política migratoria de Estados Unidos en el Centro de Atención Integral (CAI) que MSF gestiona en Ciudad de México empezó a registrarse un aumento de casos severos de salud mental. En esta instalación ingresan pacientes, en su mayoría personas migrantes, que han sufrido violencia extrema, como la que caracteriza la ruta migratoria desde la selva panameña del Darién hacia Norteamérica. Muchos huyen además de contextos difíciles, como Honduras, donde la violencia pandillera fue un detonante para buscar mejor suerte. Tras analizar los datos y testimonios decidimos visibilizar las consecuencias con este comunicado y aprovechamos también una serie de retratos excelentes del fotógrafo Bernat Parera, tomados para la agencia Reuters. Durante este mes organizamos en Bogotá, en el marco de la Feria Internacional del Libro (FILBO), el conversatorio «Entre las deportaciones y el cierre de fronteras, ¿cuál es el futuro de la migración en América Latina», en el que participaron nuestro responsable regional de operaciones, Víctor Escobar, así como el escritor venezolano Alberto Barrera Tyszka y el periodista de El País Santiago Torrado. Si te interesa aquí copio el enlace de la retransmisión por youtube que hizo el del diario El Tiempo.

Junio: Este fue un mes tranquilo, sin viajes, en el que tal vez mis momentos más destacados fueron un bautizo de larga duración en las afueras de Bogotá, práctica de tiro con arco y una visita al interesante y muy recomendable jardín botánico de Bogotá (foto), que tiene instalaciones que ambientan los diferente pisos climáticos de Colombia, un país con una gran variedad fruto de hallarse en el ecuador, estar atravesado por los Andes y el Amazonas y bañado por dos océanos, lo cual se refleja en una nutrida flora y fauna.

Julio: Visto el fuerte impacto de la política y discurso antimigración de las autoridades estadounidenses, que tuvieron eco en muchos gobiernos latinoamericanos, los cuales ya fuera por presión, influencia o afinidad, también tomaron medidas represivas y que vulneraban los derechos humanos, decidimos intentar analizar en profundidad las consecuencias sobre todas esas personas —venezolanos, haitianos, hondureños y así un largo etcétera— que de la noche a la mañana quedaron en un limbo. Tomamos como referente los seis primeros meses del mandato de Trump, que se cumplieron a finales de julio, y unos pocos días después publicamos en MSF el informe Rechazados (Unwelcome, en inglés). Múltiples medios, sobre todo de México y América Latina, se hicieron eco de los hallazgos.











Agosto: Tiempo de vacaciones y descanso. Comencé el mes visitando la tranquila zona de media montaña en Suesca para celebrar el cumpleaños de Luisa con sus amigos y después recibí la visita de mis padres, que aprovechamos para viajar a la Feria de las flores de Medellín y la región del Amazonas, entre otros lugares de Colombia. Culminamos visitando también Cuba, una experiencia que relaté extensamente en esta bitácora en el blog.

Septiembre: El hito de este mes fue la conclusión de las actividades de MSF en Panamá después de más de cuatro años intensos de trabajo durante los cuales cientos de miles de personas cruzaron la selva del Darién y muchas de ellas sufrieron violencia, algo que denunciamos con contundencia. Durante siete meses estuvimos suspendidos por las autoridades panameñas y en nuestro regreso bajamos mucho nuestro perfil público. También cambió radicalmente el contexto, primero con la reducción drástica del flujo migratorio y después con la llegada de lo que se acuñó como migración inversa, es decir migrantes que en su momento anhelaron llegar a Estados Unidos pero se veían obligados a deshacer el camino andado por la región y llegaban a la provincia de Colón para tomar botes rumbo a Colombia y de ahí trasladarse a Venezuela u otros puntos de Sudamérica. En esta nota de cierre mi colega colombiana Natalia Romero explicó un poco lo que vimos en la fase de regreso a Panamá tras la suspensión. En septiembre también viajé a España por trabajo y Mozambique me mantuvo ocupado dado que nos vimos obligados a suspender actividades en la localidad costera de Mocímboa da Praia por el aumento de ataques.

Octubre: Bogotá celebró su primera bienal cultural, o para ser más preciso «de arte y ciudad». La ciudad albergó muestras, conversatorios y diferentes instalaciones artísticas como esta casa colgante del argentino Leandro Erlich («Arrancada de raíz») en la plaza de Lourdes, muy cerquita de mi casa. A nivel profesional comencé unas colaboraciones bisemanales con el programa L’Entrellat de Ràdio 4 sobre temas relacionados con MSF en América Latina.

Noviembre: Como he explicado antes, desde Bogotá llevaba también la comunicación operacional sobre Mozambique. En los últimos meses, sobre todo desde finales de julio, en la provincia de Cabo Delgado, en el norte del país, se deterioró el conflicto que enfrenta a un grupo armado afiliado a Estado Islámico con fuerzas mozambiqueñas y ruandesas. El grupo lanzó múltiples ataques, incluso en provincias vecinas, provocando el desplazamiento masivo de cientos de miles de personas como hacía años que no se veía. En noviembre estuve dos semanas en Cabo Delgado y tuve la oportunidad de hablar con muchas familias, algunas de las cuales ya se habían visto forzadas a abandonar sus hogares años atrás y ahora nuevamente volvían a perderlo todo. Semanas después publicamos una pieza de opinión, firmada por nuestro jefe de operaciones en Mozambique, en varios medios punteros de la región y otras partes del mundo. Acá os dejo también un vídeo explicativo que hicimos con el apoyo de los compañeros de la unidad de creación de contenidos en Barcelona. En este mes viajé además a Nairobi, uno de mis antiguos hogares, para impartir varias sesiones sobre testimonio, comunicación de emergencias e información dañina en una formación para comunicadores de MSF.

Diciembre: En noviembre se habían cumplido 40 años desde la primera vez que Médicos sin Fronteras trabajó en Colombia y desde la oficina institucional pusieron durante parte de 2025, sobre todo el compa Santiago Valenzuela, bastante esfuerzo en documentar y visibilizar algunos de los hitos de la organización en estas cuatro décadas, durante las que MSF gestionó medio centenar de proyectos, la mayoría de ellos relacionados con el impacto del conflicto en zonas como Norte de Santander, Caquetá o Nariño, por citar solo algunas. En diciembre organizamos un conversatorio titulado «El conflicto en Colombia, antes y ahora» en el que participaron nuestro responsables operacional e institucional en la región; la subdirectora de la Fundación Pares, Laura Bonilla, y una funcionaria del Ministerio de Salud, Cielo Ríos. Acá les comparto la nota informativa sobre la efeméride y el dossier conmemorativo con reportajes de firmas internas y externas (currazo de Santi). La navidad se vive en Colombia desde que empieza el mes y los festejos arrancan con la tradición de las velitas, cuando se encienden candelas para apoyar buenos deseos. A título personal, durante los festejos de fin de año del equipo de MSF me proclamé de manera inverosímil subcampeón de tejo, un divertido deporte nacional colombiano que parece una suerte de petanca explosiva. Y tocando ya 2026 a la puerta puse fin a esta etapa de 15 meses en América Latina y regresé a Barcelona. Me produce cierta tristeza dejar Bogotá tan pronto, aunque siempre me alegra volver a tierras catalanas donde viven tantos amigos y amigas. Echaré de menos a muchas personas que me hicieron la experiencia en Bogotá y la región fácil, amena y feliz. ¡Hasta siempre, parces! ¡El primer guaro de 2026 va por ustedes!
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