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La fam

“La fam és un dolor físic, absorbent i exclusivista. La fam col.loca l’ésser humà entre els límits de la raó i la bogeria, del bé i del mal…. La fam crea monstres”
(L’agulla daurada, p. 182: Montserrat Roig)

El consumismo caracteriza nuestras existencias. No estamos acostumbrados a pasar hambre y por eso no pensamos en la crucial batalla que supone para mucha gente el poder llevarse algo a la boca cada nuevo día. De pequeño a veces rechistaba por la comida, no demasiado, pero en ocasiones sí que lo hacía. Con los años veo que las sociedades desarrolladas desperdician diariamente toneladas de comida mientras en otros lugares la carencia es abrumadora. Sé que suena a discurso panfletario, de esos que yo mismo no aguanto, pero es que acabo de leer un libro sublime de la gran periodista catalana Montserrat Roig, que desgraciadamente murió muy joven como para que nuestra generación pudiese disfrutarla en persona. Al menos su legado escrito permanece.

L’agulla daurada trata sobre el sitio al que fue sometida durante 900 largos días por las tropas nazis la ciudad rusa de Leningrado (hoy San Petersburgo) en el contexto de la Segunda Guerra Mundial. En este periodo murieron más de un millón de personas. Dos tercios a causa de hambre y frío. Roig va al lugar de los hecho invitada por una editorial y se entrevista con supervivientes y testimonios. Cuando el relato baja al terreno del detalle la impresión es sobrecogedora. El sufrimiento es contagioso.

“Una nit vaig saber que em moria: notava la saliva a la boca, llarga, inacabable… vaig demanar a Déu que em fés sobreviure fins a la matinada… i vaig trobar un paper amb mantega i un tros de pell de patata… N’estic segura que graciès a aquella troballa vaig sobreviure”, le explicó a la periodista una superviviente. Otras tuvieron peor suerte: “Les mares es veien obligades a triar quin fill havia de sobreviure. N’hi ha haver una que s’obrí les venes perquè el seu fill hi xuclés la sang: no podia suportar el plor de la criatura davant del pit eixut”.

El caso es que durante casi tres años Leningrado estuvo totalmente incomunicado y las reservas alimentarias se agotaron pronto: “Van menjar restes de cavalls, encara que costava molt reblandir la carn dura. Menjaren goma d’enganxar, que anomenaren la xocolata del bloqueig… cola de fuster i deien que no feia tant de fàstic si l’amanien amb un pessic de canyella o la barrejaven amb fulla de llorer. Feien sopes de col marina. Inventaren més de vint receptes ab tiberis exquisits: el cuir del cinturons, de les sabates i de moneders. Menjaren oli de pintura, la calç de les parets i el greix dels tancs. A la primavera de 1942, els tecs milloraren: purés d’ortigues, croquetes i pastissets d’herbes boscanes, fetge de pinyola, salses de farina d’ossos de peix, sopa de llevat, llet de soja (…). Algú va fer córrer que es podia cuinar una llepolia: pastissets de mostassa, només calia tenir la mostassa en aigua durant 7 dies i anar canviant l’aigua a fi d’atenuar el gust amargant. La gent va fer cues llarguíssimes per obtenir la mostassa i hi va haver qui s’emportà fins a quinze paquets. Molts moriren amb els budells foradats”.

De la Historia se aprende para no volver a caer en los mismos errores.

1 reply »

  1. de la historia y del presente mi buen… sólo hay que voltear a ver otros lugares los mapuches, ñames taraumaras incas zoques tojolabales y muchos otros viven eso día a día y se les paga con la indiferencia de quien se traga una hamburguesa del payaso ronald

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