Alemania

Sin imágenes pero con honores

De por qué aún no se ha encontrado película cinematográfica sobre los momentos del bombardeo de Gernika pero la Legión Cóndor sigue contando con una calle conmemorativa en Berlín
Cuando hacia el final de la Guerra Civil las tropas nazis de la Legión Cóndor volvieron a Alemania fueron recibidas con todos los honores. Durante tres años Hitler había negado, con la inestimable ayuda de Franco, cualquier intervención alemana en el conflicto español. Sin embargo, el 6 de junio de 1939, unos 15.000 soldados (en total durante toda la guerra participaron alrededor de 20.000) marcharon triunfalmente a través de la Puerta de Brandemburgo bajo elogios de “lección para los enemigos” o “lucha por Alemania”. Los suplementos especiales del régimen titularon el regreso de las tropas como “Así luchó nuestra Legión” y “Luchamos en España”. El recibimiento no era para menos ya que en realidad habían participado en muchas de las grandes batallas y entre ellas, en el indiscriminado bombardeo de Gernika. Es por eso, que ese mismo día de honores y festejos, en el cual los niños no tuvieron clase, los periódicos locales informaron de un cambio: La Avenida Wannsee en el barrio de Zehlendorf pasaba a llamarse Avenida Española.
Este detalle, ayudado por la ambigüedad del nombre en una Alemania nazi que posteriormente cometería crímenes horrendos, fue diluyendo su simbolismo con la llegada a tierras teutonas de la democracia. Tal es así que permaneció olvidado casi 60 años. Hasta que en 1997 un antiguo republicano llamado Fritz Teppich puso el grito en el cielo y clamó por la movilización en aras de cambiar el nombre de la calle. Sus reclamaciones tocaron hueso. La ausencia de referencias claras a la Legión Cóndor, a Franco o al nazismo sumergieron la iniciativa en un terreno de arenas movedizas. Alemania y España eran estados democráticos y miembros de la UE desde hacía años y en ese barrio proliferaban nombres de avenidas de países como Argentina, México y otros. ¿Para qué remover tanto el pasado?, se debió pensar. No obstante, las movilizaciones de los habitantes continuaron y en noviembre de 1998 se consiguió si bien, no modificar la denominación, sí en cambio otorgar el nombre de Guernica a una pequeña plaza atravesada por esta avenida de más de un kilómetro y medio. Desde entonces cada año se concentran en este lugar numerosas personas para recordar el crimen de Guerra cometido en la villa vasca.
Este viernes la efeméride fue especial. En el encuentro organizado por el Partido Socialdemócrata (SPD) del barrio de Zehlendorf, hoy en la oposición de un Ayuntamiento gobernado por democristianos y verdes, se volvió a remarcar la necesidad de “dar pasos concretos” a pesar de las dificultades. Representantes del consistorio, de la Embajada española y el historiador Wolfgang Wiepermann leyeron mensajes en clave de paz y tolerancia. El pequeño letrero con el nombre de Guernica fue agasajado de ofrendas florales. En su mayoría preciosos claveles rojos que hacían perfecta sintonía con el también color sangre con el que todos y cada uno de los letreros de la Avenida Española habían sido tachados. “Seguramente algún grupo antifascista”, comentó la representante de la Asociación Gernika vasco-alemana, Constanze Lindemann.
Pero si setenta años después de la masacre, la capital alemana aún conserva un recuerdo conmemorativo, ambiguo pero, al fin y al cabo, de culto a la Legión Cóndor, lo que no acaba de aparecer por ningún lado son imágenes del bombardeo que protagonizaron sobre Gernika. Así lo recalcó el director de Euskadiko Filmategia, Peio Aldazabal, durante unas jornadas de cine y documentales organizadas el jueves y el viernes por el Instituto Cervantes de Berlín en colaboración con otras instituciones dentro del ciclo Bakea gogoratuz.
Aldazabal explicó que “se tiene la seguridad de que en algún lado debe haber imágenes del bombardeo”. “La aviación alemana disponía de grandes medios y es lógico pensar que siendo algo experimental realizaran filmaciones. ¿Por qué existen grabaciones de los momentos previos y no de la acción?”, afirmó para añadir posteriormente que “por la cadencia tan continua de algunos fotogramas deben haberse sacado sin lugar a dudas de material cinematográfico”. “A lo mejor algún día nos llevamos una sorpresa. Es posible que se destruyeran pero también que permanezcan en algún lugar desconocido, ya que este país ha experimentado muchos cambios políticos en el último siglo”, sentenció.
En el mítico Kino Arsenal berlinés, sede habitual de la Berlinale, se proyectaron las películas “Lauaxeta/A los cuatro vientos” y “Gernika Arbolaren Espiritua” y el documental de propaganda falangista “El frente de Vizcaya y el 18 de Julio”. Los dos primeros filmes rodados hace 20 años muestran la calamidad de lo sucedido en la pequeña villa vizcaína. El tercero en cuestión, rodado en plena Guerra Civil a medida que las tropas franquistas avanzaban en la conquista de Bizkaia justo también hace 70 años, viene a recordar que “Gernika fue quemada por los propios vascos, por incendiarios y dinamiteros” y que “las banderas que gudaris y republicanos dejaban abandonadas en el suelo por fin encontraban un honroso destino sirviendo a los vencedores como alfombra”. Por suerte el largo silenciamiento de los terribles hechos se ha superado ya. Pero siempre queda algún detalle. Siempre.

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